Empezar el Practicum me hacía especial ilusión porqué por fin podía empezar a vivir el trabajo diario en un centro, convivir con los alumnos, aprender de mi tutora y los otros docentes, y valorar mis sensaciones y cómo me sentía.
A nivel general, valoro muy positivamente las prácticas realizadas en el centro. Ha sido una gran oportunidad para aprender, formarme y empaparme de las tareas y funciones del docente, así como de la gestión y organización en un centro de secundaria.
En el centro me han recibido con los brazos abiertos, y mi tutora me ha acompañado, guiado, ayudado y formado desde el minuto uno. En mis intervenciones en el aula siempre ha sido muy respetuosa indicándome en qué aspectos podría mejorar de forma muy asertiva y constructiva.
Los primeros días en el centro fueron más de descubrimiento, de empaparme del funcionamiento, de observar y escuchar en las clases, de conocer a los alumnos, de tomar notas sobre las herramientas de gestión del aula, de hablar, compartir y realizar feedback con mi tutora y las otras profesoras del departamento, de familiarizarme con todo… , y a lo largo de las semanas fui adquiriendo recursos y entendiendo más la dinámica del centro, de las clases, de las reuniones… y cogiendo la confianza y seguridad necesaria para impartir yo las clases.
Valoro positivamente las intervenciones que hice en el aula porque me permitieron poner en práctica metodologías y recursos trabajados a lo largo del máster de profesorado en clases reales de secundaria. También pude comprobar las dificultades que los docentes se encuentran en el día a día en el centro cómo las ausencias de profesorado que no se cubren con sustitutos, dificultad en la coordinación entre los profesores de un mismo departamento o seminario, aulas con ratios muy altas y con varias casuísticas difíciles de atender de manera individualizada, pocas herramientas para lidiar con las malas conductas y las actitudes disruptivas de algunos alumnos…
También pude comprobar que una cosa es programar una actividad/sesión al máximo detalle y otra cosa es la realidad que te encuentras en el aula cuando la pones en práctica, y la gran capacidad de adaptación que debes tener cómo docente.
Lo que más me costó fue evaluar y poner notas a los alumnos de las prácticas y otras actividades que programé en mis intervenciones. Me basé en una rúbrica de evaluación, pero poner a la práctica esta rúbrica para poner una nota cuantitativa final no fue sencillo.
En las prácticas pude percibir que los alumnos no están habituados a buscar información de manera autónoma; siempre esperan recibir la información necesaria en clase o preguntarlo todo al profesorado. Creo que los docentes que nos incorporaremos en un futuro en los centros educativos de secundaria tenemos un gran reto a la hora de crear un hábito de autoaprendizaje entre los alumnos. No caer en la rutina ni quedarnos en la zona de confort, sino asumir nuevos retos constantemente y potenciar la motivación a los alumnos para que tengan la curiosidad de aprender, de saber y de buscar información.
En resumen, mi periodo de prácticas fue muy completo; aprendí mucho y trabajé mucho, pero sobretodo fue inspirador, porqué pude constatar y evidenciar mi vocación en la profesión docente.

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